¿Os gusta el Mediterráneo, sus playas de arena, pero también sus calas rocosas y sus bosques cerca del mar? Si la respuesta es positiva, esta es la excursión perfecta durante vuestra visita a Barcelona y el Garraf. Un agradable paseo que empieza en el bonito pueblo de veraneo, de famosas playas, fiestas, carnavales y festivales de cine, de Sitges. Además de noche y desmadre, Sitges también nos ofrece mucha cultura, como, por ejemplo, con su museo “Cau Ferrat”, fundado por el pintor Santiago Rusiñol, que pone a nuestra disposición una gran colección de arte modernista. Veremos su característica iglesia a primera línea del mar, y pasearemos por todo su larguísimo paseo marítimo, siempre con el mar y las playas a nuestra izquierda, hasta llegar al clásico Hotel del Terramar, que aunque ha sido totalmente renovado, tiene una historia de casi cien años y anécdotas tan curiosas cómo su uso como Hospital durante la Guerra Civil Española.

Eric Rousset

 

Pasado el hotel, cruzamos la Riera de Ribes que trae agua del interior hacia el mar, y que justo antes de finalizar su recorrido forma un pequeño estanque en el que van viviendo, poco a poco, cada vez más pájaros, y de cada vez más especies diferentes. Tras la Riera vemos a nuestro lado derecho el golf de Sitges, que fue el primero que funcionó en todo el Estado Español. Antes de empezar el pequeño ascenso hacia los llamados “Colls de Miralpeix”, vemos lo que queda de lo que  fue la famosa discoteca Atlántida, un referente de la noche catalana durante décadas.

Aquí empezamos nuestro recorrido encerrado entre las calas escondidas entre Sitges y Vilanova, el bosque mediterráneo de primera linea y la vía del tren que nos lleva a Barcelona. Básicamente formado por pinos y arbustos, el bosque por el que vamos es el típico de esta zona cuando llega al mar, un bosque tupido y difícil de penetrar, aunque por suerte durante la excursión seguimos todo el rato un camino fácil. Estamos pues ante una zona natural que estuvo en peligro durante mucho tiempo por el proyecto de construcción de una nueva gran urbanización que pretendía unir las dos poblaciones por el mar y amenazada el poco espacio verde que quedaba en esta zona de la comarca. Por suerte, el proyecto fue rechazado y els “Colls” se han salvado y ahora nos permiten una excursión de lo más agradable. Tras algunas subidas y bajadas, durante las cuales podemos ver unas vistas preciosas tanto de Sitges como de Vilanova, llegamos a la llamada “platja de l’Home Mort”, una cala espectacular, relativamente desierta y con una larga historia de destino gay.

Teresa Grau Ros

 

Siguiendo nuestra ruta, pronto avistaremos la playa del Faro de Vilanova i la Geltrú, una amplia y larga playa de arena con un bonito faro que daba señal a la multitud de barcos pesqueros del gran puerto de Vilanova. Una vez acabada la excursión, y después de un merecido baño, cerca del mar fácilmente encontraremos un buen restaurante de pescado, marisco, fideuá o incluso una buena paella. También famosa por su carnaval, su pasión por la música y fiestas, Vilanova nos ofrece también museos como el del Ferrocarril o el interesante Victor Balaguer, donde podemos ver, entre otros, pinturas de Goya, Velázquez, El Greco o el mismo Santiago Rusiñol.

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